Una ICO o Initial Coin Offering es, tal como lo sugiere su nombre en inglés, una oferta inicial de moneda, que sirve como medio de recaudación de fondos en el que una empresa atrae a los inversores que buscan el próximo gran proyecto de cripto para financiarlo. 

Su nombre es una variación de Initial Public Offering o IPO, que en español también es conocido como OPV u oferta pública de venta.

Los ICO aprovechan la sed de lo “rápido y fácil” e intentan recaudar dinero rápidamente evitando el proceso regulado de recaudación de fondos, que generalmente requieren los bancos o los capitalistas de riesgo.

De esta forma, los desarrolladores realizan un preminado a puerta cerrada y ofrecen la nueva moneda virtual a cambio de otras monedas que ya circulan, como bitcoin, y que además son intercambiables por dinero real en circulación.

Por lo que una ICO es ofrecer a unos inversores iniciales las nuevas monedas a cambio de dinero. De ahí su parecido con una IPO, aunque también podría decirse que es muy parecido a un crowdfunding, ya que es una comunidad de usuarios quienes financian un proyectos sin que haya intermediarios.

Desafortunadamente, los ICO no son tan prometedores como parecen. Investigaciones recientes sugieren que casi el 80% de estos proyectos son estafas y solo un escaso 8% logran llegar a la fase de negociación en exchanges o casas de cambio digitales.

De allí que invertir en uno de estas ofertas iniciales sea altamente riesgoso y especulativo, especialmente para aquellos que no tienen mucha experiencia con la criptomoneda o la inversión.

Sin embargo, existen algunos ICO que han sido extremadamente exitosos y han obtenido rendimientos significativamente altos para sus inversores. Tal como ocurrió, por ejemplo, con la ICO de Etereum en 2014, cuando subió US$ 18 millones en bitcoin.

¿Cómo saber que no es una estafa?

Lo principal para conocer a una ICO es leer el whitepaper, es decir el documento donde se establecen las bases del proyecto de criptomoneda que, aunque a veces puede ser técnico, este documento dará el análisis más directo y transparente de si son legítimos o no.

Además, es necesario buscar cualquier asociación prominente anunciada por la compañía, con la que la compañía ICO también se haya asociado. Por ejemplo, si tienen una asociación con IBM, vea si IBM o un servicio de noticias prominente informó sobre ello.

Aunado a ello, hay que revisar al equipo detrás del proyecto. Para esto se puede hacer una búsqueda de imagen inversa en Google en las fotos de los miembros del equipo, para asegurarse de que no sean todas las fotos en stock.

Algunos de los ICO “más estafadores” incluso terminan haciendo perfiles falsos de LinkedIn, por lo que hay que asegúrese de revisar al equipo y de que no sean solo perfiles falsos configurados para hacer que la compañía se vea bien.

Por lo general, en la superficie todo se ve igual que una ICO legítima. Así que se trata de mirar más profundamente a la empresa: el equipo que hay detrás de ella, la transparencia, la singularidad, la solidez matemática, todo esto puede servir como filtro para tamizar solo las monedas que son legítimas.

Otra sugerencia es revisar su canal de Telegram para ver qué tan bueno es su soporte y con qué rapidez responden las preguntas.

Sitios web como ICOmarks.com, pueden ser de gran ayuda para ver cómo se han calificado estos ICO, aunque es un proyecto comercial. Todas estas investigaciones, en conjunto con las que se les pueda ocurrir en el proceso a los interesados en apoyar a cierta ICO, serán de gran ayuda para desenmascarar a una estafa.

Imagen: Shutterstock

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