Durante el registro, algunos servicios en línea te solicitan que confirmes tu identidad cargando una selfie donde aparezcas con tu identificación oficial. Es un modo muy práctico de demostrar quien dices ser. No necesitas ir a alguna oficina lejana y formarte en una fila. Simplemente te tomas una foto, la cargas y esperas un poco a que un administrador apruebe tu cuenta.

Desafortunadamente, no solamente a los sitios web legítimos que gozan de buena reputación les interesan tus selfies; también a los phishers (suplantadores de identidad). A continuación, te decimos cómo funciona el fraude, porqué los criminales buscan tus fotos con identificaciones oficiales y cómo evitar morder el anzuelo.

Verifica tu identidad

En estos días, un escenario empresarial común comienza con un correo electrónico de un banco, un sistema de pagos o red social según el cual, por “seguridad adicional” (o cualquier otro motivo), necesitas confirmar tu identidad.

El enlace lleva a una página con un formulario que te insta a ingresar tus credenciales, datos de tu tarjeta, dirección, número telefónico y otros datos, así como cargar una selfie donde salga una identificación oficial u otro documento, claramente visible. En este momento, debes detenerte y pensar: ¿es realmente buena idea cargar una selfie con tu identificación oficial? Puede que se trate de defraudadores.

Los defraudadores se hacen pasar por un sistema de pagos y un banco, y te solicitan cargar una selfie con un documento oficial.

Porqué los defraudadores quieren tus selfies con identificaciones oficiales

Como ya hemos señalado, algunos servicios en línea requieren una foto sosteniendo una identificación oficial para fines de registro. Si envías una selfie a los defraudadores, ellos podrán crear cuentas a tu nombre (por ejemplo, para el cambio de criptomonedas) con el objetivo de usarlas para lavar dinero. En consecuencia, puedes meterte en problemas con la autoridad. Y eso no está nada bien.

En el mercado negro, tu selfie con tu identificación oficial puede alcanzar una suma superior a la de una simple imagen escaneada de una identificación oficial. Una vez con la codiciada foto en su poder, los defraudadores pueden venderla muy bien y los compradores pueden usar tu nombre como les venga en gana.

Señales comunes del fraude en línea

Afortunadamente para todos, raras veces el fraude en línea es terreno de los meticulosos que cuidan cada detalle a la perfección. Un análisis detallado del correo y el sitio web de phishing adonde conduce el enlace casi siempre revela muchos elementos sospechosos.

1. Errores y faltas de ortografía

Es muy probable que la redacción en el correo electrónico y el formulario de registro no sea la mejor. ¿Acaso los sitios web oficiales y correos electrónicos de grandes organizaciones están plagados de errores gramaticales y faltas de ortografía?

2. La dirección del remitente resulta sospechosa

Dichos mensajes a menudo provienen de direcciones registradas en servicios de correo electrónico gratuito o pertenecen a empresas sin ningún tipo de afiliación con aquella referida en el correo electrónico.

3. El nombre de dominio no concuerda

Incluso si la dirección del remitente parece legítima, es probable que el sitio host del formulario de phishing se encuentre alojado en un dominio malicioso o sin relación. En algunos casos, la dirección puede ser muy similar (pero aun así, hay diferencias); en otras, la diferencia es notoria. Por ejemplo, un mensaje supuestamente de LinkedIn que por alguna razón invita a los usuarios que carguen una foto en Dropbox.

¿Por qué LinkedIn te pediría que cargues una foto en Dropbox? Los defraudadores están detrás de esto.

 4. El plazo de entrega es demasiado breve

A menudo, los autores de dichos correos intentan por todos los medios apresurar al destinatario; por ejemplo, afirman que el enlace vencerá en 24 horas. Los defraudadores recurren con frecuencia a esta técnica, puesto que la falsa sensación de premura hace que muchos actúen sin pensar. Pero es improbable que las organizaciones de renombre te apresuren sin motivo alguno.

Vea el artículo completo de Tatyana Shcherbakova en Kapersky Daily

Imagen: Archivo

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