Desde que comenzó a aplicarse la Ley Fintech mexicana, con todas sus regulaciones, la popularidad de las criptomonedas y el mercado financiero digital, no ha disminuido, según Coindesk.

Esta nueva ley, de reciente aplicación pero que fue aprobada en 2018, está dirigida a los servicios de crowdfunding y pagos electrónicos, y ha exigido una serie de requisitos que ponen en jaque la estabilidad de numerosas empresas.

Más del  57% de ellas  se encuentran luchando contra el tiempo para lograr obtener el permiso ante la Comisión Nacional de Banca y Valores (CNBV), que les permitiría seguir operando.

Los altos costos que establece la ley para los requerimientos, que pueden llegar a superar los $ 35,000, son una de las barreras más fuertes, al igual que la exigencia de poseer una ganancia anual mínima de $ 100,000, lo que pocas empresas nuevas pueden lograr.

Pocas fintech solicitando

En septiembre vence el plazo para que las plataformas de tecnología financiera soliciten autorización para operar bajo la Ley Fintech, y hasta la fecha no se han registrado un gran número.

De acuerdo a El Economista, existen 500 fintech detectadas en México, de las cuales, 201 son las que realizan las operaciones contempladas en la normativa (fondeo colectivo y emisión de fondos de pago electrónico), y que sólo con el aval de la autoridad pueden continuar haciéndolas; de lo contrario, tienen que cerrar operaciones.

El plazo es de un año a partir de 2018, pero apenas en febrero de este año, la plataforma de fondeo colectivo inmobiliario M2Crowd, introdujo la primera solicitud formal para operar bajo este marco legal.

Recientemente la carrera se ha acelerado y algunas han manifestado publicamente que pidieron o están por iniciar el proceso de autorización.

A finales de mayo, la CNBV informó que hasta esa fecha se tenían sólo dos solicitudes de operación bajo la Ley Fintech y 10 expedientes en revisiones informales.

Por su parte, la asociación Fintech México, señaló que hay alrededor de 50 plataformas que preparan toda la documentación para solicitar su autorización ante la autoridad y operar bajo dicha normativa.

Se conoce que algunas de las plataformas que están por ingresar su solicitud, son Doopla, Yotepresto y Cumplo, que es de origen chileno y una de las plataformas de fondeo colectivo más grande de América Latina, entre otras.

Respuestas

Después de introducir una solicitud formal, las empresas tienen 180 días para esperar la respuesta de las autoridades a dicha solicitud. En caso de que las plataformas no pidan su autorización antes del 9 de septiembre próximo, o se les niegue, no podrán celebrar nuevas operaciones y deberán realizar actos para concluirlas o cederlas a otra institución.

Las empresas que hayan solicitado su autorización antes de esa fecha pueden continuar operaciones hasta que tengan una respuesta, y en caso de que se trate de una nueva plataforma, pueden iniciar operaciones sólo hasta que sean autorizados.

Popularidad del mercado de criptomonedas

Una versión reciente de la regulación  prohibió a las fintech intercambiar, transmitir y mantener criptografía.

Según Josu San Martin, ex director de la Secretaría de Finanzas y ex director de Fintech México, el proceso para administrar las criptomonedas ha cambiado drásticamente desde que comenzó el proceso de regulación. “Al principio buscaban una regulación abierta e inclusiva. Al final, la ley salió muy restrictiva, especialmente para las criptomonedas hasta el punto en que un intercambio no puede funcionar según la ley mexicana”, explicó.

Por otro lado,  los altos costos empujaron a los empresarios a recaudar fondos rápidamente, y al parecer, muchos recurrieron a las ICO. Se pide crear una criptomoneda para recaudar fondos, y eso conlleva un riesgo legal muy alto.

Sin embargo, el bitcoin no desacelera su popularidad y el mayor intercambio de México, Biso, se convirtió en el primero en  obtener una licencia  para operar en el país y ahora trabaja con casi 700,000 clientes de la referente moneda.

Sus representantes han dicho que la popularidad de los criptoactivos se debe  a la desconfianza qiue existe en general hacia los bancos en el país, haciendo que su servicio se convierta en necesidad.

Imagen: Archivo

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