criptomoneda argentina dolar

El movimiento de las criptomonedas puede ser noticia en los principales medios de comunicación, pero reina una gran confusión al respecto.

Provoca una profunda polarización de las opiniones, con historias diarias de estafas, booms especulativos, criptomultimillonarios y prohibiciones gubernamentales, en medio de afirmacionessobre cómo las criptomonedas (y las cadenas articuladas o blockchains) están a punto de transformar la vida y la sociedad tal como las conocemos. Lo llamo «movimiento» porque sus adeptos lo imaginan como una fuerza totalmente disruptiva para la economía, la política, el gobierno, internet y mucho más, a pesar de que hay poca evidencia empírica para fundamentar esa fantasía.

El movimiento de las criptomonedas (llamémoslo el movimiento cripto) es emocionante, lleno de gente inteligente, capital de riesgo, innovación estimulante y grandes esperanzas. Nos corresponde comprender más claramente la ideología que anima al movimiento cripto. Si algún día tiene éxito, ¿dónde encajaría en nuestra economía política y cuáles podrían ser sus efectos en la sociedad? Y finalmente, ¿qué tan probable es que tenga éxito?

La ideología del movimiento cripto

En mi opinión, el movimiento de las criptomonedas, que se aceleró con el bitcoin a partir de 2010, está impulsado por la confluencia de tres tipos de instintos:

a) Instintos anarquistas, a menudo izquierdistas, que desprecian al Estado por su autoridad coercitiva, su corrupción legalizada, el uso indebido de impuestos para la guerra y su poder de censura y de espionaje. Tales instintos buscan debilitar al Estado para dar lugar a una sociedad descentralizada, sin Estado, de individuos soberanos y autoorganizados. Las criptomonedas, al usar transacciones cifradas y almacenamiento de datos descentralizado, permiten tanto resistir a la censura y lograr el anonimato como evadir impuestos. Los criptoanarquistas también odian a los Bancos Centrales y a los bancos en general (las criptomonedas los eluden) y esperan rescatar internet del dominio de las grandes corporaciones (como FAANG), y llevarla hacia una Web 3.0 abierta y descentralizada. Satoshi Nakamoto, el misterioso creador del bitcoin, tenía fuertes inclinaciones anarquistas, al igual que Vitalik Buterin, de 24 años, quien fundó Ethereum a los 19 años y sueña con «más sistemas abiertos, libres, igualitarios y eficientes para la cooperación humana, incluyendo la mejora o el reemplazo de las corporaciones y los gobiernos actuales».

b) Instintos capitalistas, de sensibilidad libertaria (anarcocapitalista), que quieren un capitalismo «verdadero» con un mercado genuinamente libre, en lugar del que tenemos ahora: obstaculizado por regulaciones consideradas amañadas, onerosas o ineficientes, y dominado por monopolios y capitalistas confabulados con el Estado y dependientes de él. Estos instintos valoran la libertad radical que otorgan las criptomonedas a un creador de mercado (market-maker) para emitir su propia moneda, establecer sus propias reglas de mercado transparentes, sus propias regulaciones y su propia política monetaria, con incentivos provenientes de la teoría de los juegos que impulsan el comportamiento económico correcto, en el marco del cual las personas eligen el valor de los bienes y servicios que intercambian libremente con otros a través de contratos inteligentes y sin intermediarios, preferentemente de forma anónima, sin someterse a impuestos y más allá de cualquier interferencia del gobierno. Esta visión también implica la privatización de todos los servicios del Estado y promueve la penetración del mercado, o de la toma de decisiones algorítmicas de costo-beneficio, en casi todas las áreas de nuestras vidas. Tanto Nakamoto como Buterin muestran fuertes tendencias libertarias de este tipo.

c) Instintos oportunistas, que siempre han motivado a todo tipo de personas a seguir la última moda, a ganar dinero rápido o a pasarla bien haciendo cosas nuevas y divertidas en un espacio emocionante. Tales instintos atraen a una gran variedad de personas: tecnogeeks, nerds idiotas, emprendedores de nuevas tendencias, trepadores sociales, pillos y embusteros de todo tipo, excéntricos, entusiastas, futuristas, solucionadores de problemas, etc. Entre ellos están las personas que lanzan ICO (ofertas iniciales de moneda; más de 80% hasta ahora han sido estafas) y construyen plataformas de criptonegocios, al igual que evangelistas seriales como Don Tapscott, que se dedican a promover con ciego entusiasmo cada tecnología de próxima generación como si tuviera el potencial revolucionario de generar la salvación y la felicidad universales, de llevar las personas a aprender «automágicamente» a colaborar, a autoorganizarse, a crear valor de la nada, a cambiar las reglas anticuadas de los negocios, a propagar un optimismo generalizado y a cantar cantos de alegría, sin ninguna consecuencia en caso de fracaso de estas tecnoprofecías. La wikieconomía, escribió Tapscott en 2009, «puede ser el nacimiento de una nueva era, tal vez incluso de una era dorada, a la par del Renacimiento italiano, o del auge de la democracia ateniense». ¿En serio?

Así que la ideología principal que impulsa al movimiento cripto, mezclando anarquismo y capitalismo, es el anarcocapitalismo, que tiene raíces particularmente fuertes en Estados Unidos. Sus adeptos lo ven como una fuerza para el bien que nos llevará a una era dorada de crecimiento, redistribución y prosperidad. Un integrante de la junta directiva de The Bitcoin Foundation llamó a las criptomonedas una «revolución descentralizada de la libertad individual y de la soberanía financiera que conducirá a una reestructuración de la economía y del poder global y a un cambio en favor de las personas, de los derechos, de la paz y de la libertad jamás imaginado en el mundo». Para una nueva y pequeña estirpe de criptoanarquistas de tendencia izquierdista como Buterin, las criptomonedas y sus blockchains permiten la creación de mercados radicalmente libres regulados por softwares de código abierto cuya propagación conducirá a la extinción del Estado y nos llevará a la Tierra Prometida: la sociedad igualitaria, autónoma, sin clases ni fronteras con la que soñaron Marx, Engels y Lenin.

Vea el artículo completo de Namit Arora en Nuso

Imagen: Archivo

Vea también: Anarcocapitalistas, liberales o extremistas: ¿Son las criptomonedas símbolo de rebeldía?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí