Venezuela y Colombia marcan su presencia en el auge de empresas fintech que viene observándose en Latinoamerica en los últimos años. Imagen DW
Venezuela y Colombia marcan su presencia en el auge de empresas fintech que viene observándose en Latinoamerica en los últimos años. Imagen DW

Venezuela y Colombia marcan su presencia en el auge de empresas fintech que viene observándose en Latinoamérica, en los últimos años.

Así se desprende del informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) denominado “Fintech América Latina 2018: Crecimiento y consolidación”.

Este reporte concluye que los negocios de los emprendimientos latinoamericanos están centrados en ofrecer préstamos y financiación colectiva o “crowdfunding” (25%), pagos y transferencias (24%) y administración financiera de empresas e individuos (15%), llegando a ser casi dos tercios de la industria.

El 25% del total de las inversiones de capital emprendedor en el sector de tecnología de la región en 2018 (estimadas en US$ 2.000 millones) se destinó a “fintech” (tecnología financiera), tanto en número de operaciones como en monto en dólares.

“La industria fintech de Latinoamérica está en un período de alto crecimiento y consolidación que no muestra signos de desaceleración”, señalaron voceros de la División de Conectividad, Mercados y Finanzas del BID“.

Agregaron que las cifras seguirán creciendo, debido a que uno de los mayores inversores en fintech en el mundo, SoftBank, anunció un fondo de US$ 5.000 millones dedicado exclusivamente a empresas tecnológicas de la región.

Crecimiento indetenible

La industria de tecnología financiera responde tanto a una demanda de servicios creciente como a la exclusión que persiste en Latinoamérica, donde 45% de los adultos de la región todavía están apartados de los servicios financieros formales al no contar con una cuenta.

En la región creció más del 66% desde la última medición del Banco Interamericano de Desarrollo y Finnovista, hasta alcanzar un total de 1.166 empresas.

A pesar de las regulaciones que marcan pautas en el sistema, este campo de negocios sigue siendo un reto importante y su acceso se mantiene despejado en los países latinoamericanos.

Hoy sus operaciones se focalizan en Brasil (33%), México (23%), Colombia (13%), Argentina (10%) y Chile (7%), que en conjunto representan el 86% del total de la actividad regional.

Camila Castro,  de Ualet, una de las fintech más reconocidas de Suramérica, expresó que “Se está viviendo un auge justificado por el tamaño de la oportunidad, porque son estas compañías las que están solucionando problemas que actores tradicionales (bancos) no son capaces de ofrecer y acercan a la gente a muchos servicios financieros que antes no tenían”.

“El BID prevé que la internacionalización de las fintech va a continuar expandiéndose ya que, con pocas excepciones, los mercados de cada país aún son pequeños para alcanzar la escala necesaria”, acotó.

Venezuela

La situación venezolana con el problema de la escasez de efectivo, hiperinflación y la paralización de los servicios bancarios, ha impulsado el surgimiento de negocios “fintech” como alternativa a la crisis.

En diciembre de 2018 se creó la Asociación de Fintech Venezuela que agrupa a más de 100 miembros y que estima el surgimiento de al menos 10 firmas de este tipo, en 2019.

“El mercado venezolano es muy receptivo. Cuando le preguntamos a la gente si estaría dispuesta a utilizar un método distinto a los ofrecidos por la banca, la gente responde que sí, siempre y cuando las comisiones sean inferiores y tengan disponibilidad 24/7”, indicó la cofundadora de Fintech Venezuela, María Elena Machado.

Sin embargo, el país suramericano representa una historia aparte, pues aún predomina el difícil acceso al financiamiento, la falta de contacto directo con la banca tradicional y se tiene el requerimiento por parte del Banco Central de tener un capital mínimo de 25.000 euros.

Colombia

Según la consultora KPMG, Colombia lleva la vanguardia de la región con al menos 148 compañías “fintech”, una cifra que creció en 2018 un 76 % con respecto al año anterior.

El ecosistema colombiano está abanderado por Ualet, una ‘app’ para invertir en línea en los principales fondos que ha sido reconocida como la startup más innovadora de Suramérica y en la que  14.000 personas invierten sus ahorros.

“Ualet ha logrado romper paradigmas. En primera instancia logramos una vinculación 100% digital sin firmas, huellas o papeleos (…) así como también ser de los primeros en tener toda la infraestructura en la nube”, dijo Camila Castro.

Otros países

El informe del BID indica que Brasil es líder en tecnofinanzas en la región con casos como el de la aplicación Guiabolso, el banco digital Creditas o la operadora financiera Nubank.

Esta última es pionera en el segmento de servicios financieros como operadora de tarjetas de crédito y banco digital en Brasil, México o Argentina. Fundada en 2013, posee un valor por encima de los US$ 1.000 millones y alcanzó los 12 millones de clientes en Brasil y los 1.700 colaboradores.

México tiene unas 500 empresas fintech, de las cuales sólo 200 operan bajo la Ley Fintech promulgada en marzo de 2018. Junto a Brasil, parecen ser dos de los destinos favoritos de los emprendedores, principalmente por el tamaño del mercado potencial pero también por la certeza regulatoria.

En el país azteca destaca Bitso, una empresa dedicada a las transacciones mediante la criptomoneda bitcóin que actualmente cuenta con más de 600.000 usuarios.

En Argentina, la Cámara de Fintech contabilizó 133 empresas de este tipo en el país el año pasado, categorizándose casi todas como pymes. La empresa Ripio resalta con servicios basados en “blockchain” y el desarrollo de una red de créditos globales basada en contratos inteligentes lanzada en 2017.

En Chile hay unas 120 empresas y se prevé que siga creciendo entre el 15 al 20 % anual gracias al capital de riesgo y al mayor apetito de los inversionistas. Destaca Cumplo, una empresa de “crowdfunding”, que nació hace cinco años y que ya es una de las más importantes de la región.

Sigue el auge

Perú, por su parte, posee alrededor de  81 emprendimientos tecnológicos financieros, clasificados en su mayoría como plataformas de pagos y remesas (27,2 %).

Uruguay contabiliza unas 30 empresas  con un promedio de diez empleados cada una, aunque también hay unas tres o cuatro grandes, en rubros como préstamos al consumo y sistema de pagos.

Las fintech de Paraguay tienen escasa proyección dada su reciente inserción que se remonta a poco más de cinco años y desde entonces funcionan unas 40 empresas.

Ecuador se mantiene aún en considerable retraso con respecto a otros países, pues en el 2017 solo se contabilizaron 31 compañías de este tipo, mientras que Bolivia no dispone de una ley que rija el funcionamiento, dé la autorización o controle a las empresas startups.

En República Dominicana crecen vertiginosamente con un millón de usuarios y un promedio de 12 millones de transacciones mensuales. Una de las más grandes es Tpago, una billetera electrónica y recopilador de cuentas bancarias que se gestiona desde una ‘app’, con una década en el mercado y 800.000 clientes.

Puerto Rico también presenta crecimiento debido a que desde 2004 la cantidad de sucursales bancarias físicas ha disminuido de 546 a 304 para 2017.

El Salvador, por otro lado, cuenta con tres “fintech” en un país que en junio de 2018 formalizó su adhesión al acuerdo-marco de colaboración, consulta e intercambio de información sobre proyectos de este tipo con el Instituto Iberoamericano de Mercado de Valores.

Imagen: DW

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